Sé que no existe
ciudad más allá de ésas lágrimas,
esclava de su ausencia,
rutina magnánima.
Lunes,
tienes hielo en tu vaso,
brindas con su sombra
y bebes whiskey con fracaso.
Sabes
que el tiempo muere a cada instante,
esnifas tu soledad,
próxima estación: Abrantes.
Madrid no espera y te cobra por horas
la mejor puta,
pero
la más traidora.
Ave fénix mortal,
mendigando un abrazo,
distintos personajes
pero el mismo atrezzo,
bebes un trago más,
saboreas el rechazo,
silencio, claqueta,
se rueda tu tropiezo...
Perfecto,
primera toma,
superstar
de tomártelo todo a broma
y ya están cerrando el bar.
Amor en tercera persona
y Lavapiés te desafía,
cientos de balcones
con sabor melancolía.
Sonríes
pedazos de un corazón roto,
encadenada en la prisión abierta
de un dolor ignoto.
Es tarde,
las siete estrellas ya titilan,
teatralidad vital,
la muerte en doble fila...
Embajadores amanece
con resaca de Rastrillo,
caminas con dos metáforas
en cada bolsillo
y tres ironías
por cada cuatro heridas leves,
es casi mediodía,
el sol se burla de su plebe.
Sucede,
que a veces, harta de pisar el cielo,
permites a la Luna enmarañarse
en tu pelo.
Caricias innobles
en las esquinas más frías
Dos botellas
y tu alma
vacías...
El Sol se pone de nuevo,
alegórico habitante
de la ciudad sin ley
de las seis
en adelante.
Buenas noches, Madrid,
otro Johnie Walker - Cola,
conduces el vagón
de las que siempre bailan solas.
Utópica independencia,
sueñas con la libertad,
dejar de soñar sus labios,
volver a la realidad,
y hablar de melancolía es
hablar de tristeza,
de lágrimas de cristal,
no hay final
si nada empieza.
Tus ojos ya no son ojos
cuando no son sus ojos,
tratas de acabar el puzzle de tu vida
con despojos.
Tu garganta dice al mundo
lo que quieren oir,
disfrazada de alegría,
pobre aprendiz de fakir.
Es tan difícil fluir...
te vuelves loca
tratando de encontrar su boca
buscando en otras bocas,
y sus labios se pierden
y solo queda ya su esencia
pides otra copa más,
bailas vals con su ausencia
y otra noche que termina,
sumisa del dolor,
de un recuerdo que contamina.
Vives arrodillada ante un altar que nada ofrece,
tempus fugit...
nada permanece.
Hasta llegar a casa
Artume te da abrigo,
allí, para que no te sientas sola
Soledad duerme contigo.
Todas las noches son frías
si no tienes su calor,
toda felicidad es triste
si no es por amor.
No queda otra que fluir,
salir de tu castillo
y sonreir,
buscar la perfección de lo sencillo.
Desata tus cadenas,
no mires atrás,
tu futuro te espera,
aún queda mucho más;
Madrid es tuya, siéntelo,
domina sus calles,
múdate al País de Pequeños Detalles:
una tarde en Debod,
un paseo por el Retiro,
piensa que cada día es
un último suspiro.
Vamos a buscar
una isla en que naufragar,
vamos a huir,
vamos a esquivar la soledad.
Dame tu mano, confía
y ya nada será igual,
sonríe y sécate
ésas lágrimas de cristal.
miércoles 18 de noviembre de 2009
martes 17 de noviembre de 2009
Nada Más
Nada más,
hoy no me queda nada más,
cementerio urbano, tumba de lágrimas...
Navidad,
felicidad de contrabando,
tristeza de embargo
sin cómo ni cuándo.
¿Por qué?
No lo sé,
quizá por dejar de vivir
para beber,
por estar
en vez de ser
Sector III...
deambulo por mi ciudad
los semáforos tiritan,
me abrazo a Soledad.
Mírame, Luna,
en ésto me has convertido:
rehén
allá donde habite el olvido,
nostálgico,
sumiso de éste calvario,
mi castigo es ser un eterno solitario.
Me encierro en mi cuarto,
huyendo del protocolo,
pero,
seamos francos,
a nadie le gusta estar solo.
Rezo al silencio,
ya no me escucha Teres,
magnifico mis vicios
y escondo mis placeres.
Al año nuevo
solo le pido equilibrio,
fluir de mentira,
enterrar lo que envidio,
paz,
un paseo por Ópera,
amor en tiempos del cólera...
No me moverán
mientras aún me quede whiskey
y hielo,
soy la obra más abstracta de Kandinsky,
cielos...
tú, mi pasión más complicada,
Mister Lonely,
coleccionista de miradas.
Paz y paciencia,
pago al contado,
compro tiempo,
vendo enfado.
Aposté
mi vida al trece,
Nachorte
busca la estrella
que le guíe a perder el Norte.
Es la vida bipolar
de los que no tenemos dueño,
los don nadie,
los derrochadores de sueños.
Noctambulismo,
más de mil lunas en vela
jugando con Maga a rayuela...
Éxtasis místico,
tu siempre mi ectoplasma,
tu mejor sonrisa
es mi peor fantasma.
Frentes hacia el suelo
en éste valle silente
mientras la muerte baja
la Cuesta de San Vicente.
hoy no me queda nada más,
cementerio urbano, tumba de lágrimas...
Navidad,
felicidad de contrabando,
tristeza de embargo
sin cómo ni cuándo.
¿Por qué?
No lo sé,
quizá por dejar de vivir
para beber,
por estar
en vez de ser
Sector III...
deambulo por mi ciudad
los semáforos tiritan,
me abrazo a Soledad.
Mírame, Luna,
en ésto me has convertido:
rehén
allá donde habite el olvido,
nostálgico,
sumiso de éste calvario,
mi castigo es ser un eterno solitario.
Me encierro en mi cuarto,
huyendo del protocolo,
pero,
seamos francos,
a nadie le gusta estar solo.
Rezo al silencio,
ya no me escucha Teres,
magnifico mis vicios
y escondo mis placeres.
Al año nuevo
solo le pido equilibrio,
fluir de mentira,
enterrar lo que envidio,
paz,
un paseo por Ópera,
amor en tiempos del cólera...
No me moverán
mientras aún me quede whiskey
y hielo,
soy la obra más abstracta de Kandinsky,
cielos...
tú, mi pasión más complicada,
Mister Lonely,
coleccionista de miradas.
Paz y paciencia,
pago al contado,
compro tiempo,
vendo enfado.
Aposté
mi vida al trece,
Nachorte
busca la estrella
que le guíe a perder el Norte.
Es la vida bipolar
de los que no tenemos dueño,
los don nadie,
los derrochadores de sueños.
Noctambulismo,
más de mil lunas en vela
jugando con Maga a rayuela...
Éxtasis místico,
tu siempre mi ectoplasma,
tu mejor sonrisa
es mi peor fantasma.
Frentes hacia el suelo
en éste valle silente
mientras la muerte baja
la Cuesta de San Vicente.
Locura.
Ésta tarde
he estado dando una vuelta por el centro,
viendo
cómo la capital extendía sus largos y finos
muslos de puta debajo de mis Nikes.
El cielo ha comenzado a escupirme ácido,
así que
he entrado por una de sus múltiples vulvas
con la intención de joderla hasta la matriz.
He tomado asiento,
he sacudido mi paraguas,
he visto sus lágrimas,
entremezclándose con las gotas de lluvia,
el bien y el mal,
la locura,
la ciudad y la poesía
en sus ojos tristes,
bregando por ver
quién se corría primero
en los secos pechos de la muerte.
He tragado saliva,
pensando cuántas más como ella
abarrotan los pasillos tan blancos,
tan fríos y eléctricos
de los psiquiátricos.
Ahora en mi cama comprendo
lo que gritaba su ahogo,
su temblor y las lágrimas silenciosas
de sus ojos tristes.
A ésta hora no serán más
que dos guindas
adornando su inerte cuerpo.
Vuela ya su alma suicida.
Vuela, vuela hasta Japón,
ahora eres libre
para siempre.
he estado dando una vuelta por el centro,
viendo
cómo la capital extendía sus largos y finos
muslos de puta debajo de mis Nikes.
El cielo ha comenzado a escupirme ácido,
así que
he entrado por una de sus múltiples vulvas
con la intención de joderla hasta la matriz.
He tomado asiento,
he sacudido mi paraguas,
he visto sus lágrimas,
entremezclándose con las gotas de lluvia,
el bien y el mal,
la locura,
la ciudad y la poesía
en sus ojos tristes,
bregando por ver
quién se corría primero
en los secos pechos de la muerte.
He tragado saliva,
pensando cuántas más como ella
abarrotan los pasillos tan blancos,
tan fríos y eléctricos
de los psiquiátricos.
Ahora en mi cama comprendo
lo que gritaba su ahogo,
su temblor y las lágrimas silenciosas
de sus ojos tristes.
A ésta hora no serán más
que dos guindas
adornando su inerte cuerpo.
Vuela ya su alma suicida.
Vuela, vuela hasta Japón,
ahora eres libre
para siempre.
sábado 8 de agosto de 2009
Vuelve.
Cuéntame otra vez aquel cuento,
cántame la última nana,
háblame de ti como si no fuéramos a volver a vernos,
los ojos aún me saben a tu recuerdo.
Mis uñas
lucharon contra las paredes del fin del mundo
y las niñas
esnifan Marlboro y
mendigan por sueños y
kafkianamente ratas.
Vuelve,
te echan en falta los bares, los bancos,
las flores de menta.
Vuelve para fumarnos la tristeza.
Aunque sea sólo
para retratar y repetir y rediseñar nuestro último abrazo.
Vuelve, no seas mala.
Vuelve, vuelve.
Y las niñas esnifan los sueños de las ratas,
y yo dibujándote psicóticamente en la esquina del anden,
con ansiedad hasta en las uñas
porque no sirva de nada suplicarte:
Vuelve, vuelve...
cántame la última nana,
háblame de ti como si no fuéramos a volver a vernos,
los ojos aún me saben a tu recuerdo.
Mis uñas
lucharon contra las paredes del fin del mundo
y las niñas
esnifan Marlboro y
mendigan por sueños y
kafkianamente ratas.
Vuelve,
te echan en falta los bares, los bancos,
las flores de menta.
Vuelve para fumarnos la tristeza.
Aunque sea sólo
para retratar y repetir y rediseñar nuestro último abrazo.
Vuelve, no seas mala.
Vuelve, vuelve.
Y las niñas esnifan los sueños de las ratas,
y yo dibujándote psicóticamente en la esquina del anden,
con ansiedad hasta en las uñas
porque no sirva de nada suplicarte:
Vuelve, vuelve...
lunes 1 de junio de 2009
A los que te Aman.
Han llenado de rosas
el último puente que cruzaste,
han llorado por ti,
han rogado a Dios tu vuelta.
Acabo de salir de tu casa, estuve
tomando café con tu familia.
Vas a tener que perdonarme,
te robé tu (mi) corbata preferida.
Tu padre anda liado
cambiando el color
de las paredes de la terraza.
Se le caían las lágrimas mientras me enseñaba
tus últimos dibujos
pero dijo que era por culpa de la pintura.
Muy bonito tu cuarto, por cierto.
Ha pasado ya un tiempo
de aquel diez y nueve de mayo.
Ya no lloran tu muerte,
olvidaron a Dios,
y no volvieron a dejarte rosas.
No te pongas triste, mi niña,
no iban a durar mucho con este horrible
sol de Junio.
A mi me dejaste
el papel de testigo pasivo
del lento amarillear de tu carta de despedida,
el recuerdo de tu última sonrisa
y mi (tu) corbata preferida.
Eso nunca marchita.
el último puente que cruzaste,
han llorado por ti,
han rogado a Dios tu vuelta.
Acabo de salir de tu casa, estuve
tomando café con tu familia.
Vas a tener que perdonarme,
te robé tu (mi) corbata preferida.
Tu padre anda liado
cambiando el color
de las paredes de la terraza.
Se le caían las lágrimas mientras me enseñaba
tus últimos dibujos
pero dijo que era por culpa de la pintura.
Muy bonito tu cuarto, por cierto.
Ha pasado ya un tiempo
de aquel diez y nueve de mayo.
Ya no lloran tu muerte,
olvidaron a Dios,
y no volvieron a dejarte rosas.
No te pongas triste, mi niña,
no iban a durar mucho con este horrible
sol de Junio.
A mi me dejaste
el papel de testigo pasivo
del lento amarillear de tu carta de despedida,
el recuerdo de tu última sonrisa
y mi (tu) corbata preferida.
Eso nunca marchita.
domingo 10 de mayo de 2009
Trampas.
Cuando la vida me sea justa
te escribiré mi último poema en un pañuelo de estación.
Por ahora muero en tu garganta
y resucito
cada vez que me nombras en braille
con tu sonrisa náufraga en las playas de mis ojos,
y me aferro como un lobo
al café de media tarde, al cine de los domingos,
¿adivinas?
para no morir de nuevo.
Te escribiré mi último poema en un pañuelo de estación
cuando la vida
deje de ponerme trampas para ratones
con cheddar podrido
y muelles oxidados.
Te escribiré mi mejor libro, te dibujaré de versos.
Por ahora me voy corriendo,
creo que pierdo el metro.
te escribiré mi último poema en un pañuelo de estación.
Por ahora muero en tu garganta
y resucito
cada vez que me nombras en braille
con tu sonrisa náufraga en las playas de mis ojos,
y me aferro como un lobo
al café de media tarde, al cine de los domingos,
¿adivinas?
para no morir de nuevo.
Te escribiré mi último poema en un pañuelo de estación
cuando la vida
deje de ponerme trampas para ratones
con cheddar podrido
y muelles oxidados.
Te escribiré mi mejor libro, te dibujaré de versos.
Por ahora me voy corriendo,
creo que pierdo el metro.
lunes 13 de abril de 2009
En la Panadería.
Hace tiempo que quería escribir sobre ti.
Lo recordé hoy
cuando te vi en la panadería, comprando
ésas caracolas de crema que tanto te gustan.
Quería hacerlo casi sin querer
para no maquillar medias verdades
ni omitir medias mentiras.
Inventarte en dos dimensiones.
Así, las dos oes de ojos
formarán los tuyos
y las lineas serán manos
y tocarán tu nariz
y tus labios
y tu axila
y tu alma.
Y derretiré la última letra,
la extenderé con su luz en tu entorno
para desdibujarte
y aprender a desconocerte.
Casi sin querer; ya ves,
hablar de ti es hablar de nada.
A lo mejor ya te comiste todas las caracolas.
Lo recordé hoy
cuando te vi en la panadería, comprando
ésas caracolas de crema que tanto te gustan.
Quería hacerlo casi sin querer
para no maquillar medias verdades
ni omitir medias mentiras.
Inventarte en dos dimensiones.
Así, las dos oes de ojos
formarán los tuyos
y las lineas serán manos
y tocarán tu nariz
y tus labios
y tu axila
y tu alma.
Y derretiré la última letra,
la extenderé con su luz en tu entorno
para desdibujarte
y aprender a desconocerte.
Casi sin querer; ya ves,
hablar de ti es hablar de nada.
A lo mejor ya te comiste todas las caracolas.
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