martes, 24 de mayo de 2016

Marea

Los hijos de Calíope
destierran a su madre,
seres ubicuos
con ánima de rémora
          pretérita construyendo vórtices
hacia quintas
dimensiones donde
naufragar junto a Caronte negro y viscoso
de anodinia
que talla en la quilla
petroglifos
ecolálicos.

Ya está.

Puedo escribir así
y que cientos de poetas
me aplaudan en recitales
llenos de cultura
y se mueran un poquito de envidia
porque, joder, tengo una mente
privilegiada.
Podría ser tan pedante
como para que una editorial me publicara
y entonces un montón de señoritos
subrayasen las páginas
y utilizaran mis frases
para adornar su Facebook.
Podría,
pero quien me interesa no conoce
el bienestar
ni la estabilidad
ni el futuro,
así que seguiré
escribiendo para las amas de casa,
los mineros o las camareras
hasta el día en el que las amas de casa
y los mineros
y las camareras
acudan por cientos a mis recitales
y yo me vuelva pueblo
y abandone por completo la mansión de las palabras
y todos
bebamos
sabiendo
que ahora sí
la poesía
nos pertenece.


1 comentario:

Yenaima dijo...

Voy a empezar por darte toda la poesía, mi poesía que ya no es mía. Ojalá ser un día un poquito parecide a ti.