viernes, 21 de septiembre de 2012

Huracán en el Desierto

Saben bien estas esquinas
que fui invitado a mil bailes de salón,
que allí bebí hasta el agua de las letrinas,
que abrí más la chequera que el corazón.

Las noches encerradas en lámparas de gas,
las mañanas de náuseas e Ibuprofenos;
hoy ya no me conformo con menos
si tú vienes con ganas de más.

Tuve la revolución, me faltó la Plaza Roja,
cien lagunas en mis ojos menos Venecia,
tuve un muro en mi alma y no vino Berlín.

Hoy tu falda cae al suelo y mis ojos te deshojan,
que ahora que la tempestad de nuevo arrecia
tu risa es mi energía, como en Monsters, Inc.

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