jueves, 7 de mayo de 2015

Goonies

Corre
como si ya no recordaras cómo se andaba,
corre con los pies y con las manos
para que el corazón no te alcance,
Usain tan blanquito
con prisa de ejecutivo.

Huye
como si ya no recordaras de dónde vienes,
huye de la muerte y la resaca
para que el beso y la lápida no se encuentren,
Vlad Tepes tan aislado
con los recuerdos hechos de heridas.

Escapa
como si ya no recordaras cómo entraste,
escapa por la puerta y la ventana
para que la lágrima llegue a deshora,
Myrtle Morsefeth tan viva
con el camino a base de basiliscos.

Hazlo, vamos
estás en tu derecho,
y si finalmente corres y huyes y
escapas
recuerda
que yo te esperaré
en la puerta de salida
con el motor en marcha
para que la aventura
continúe.

Uno

Sabemos de sobra quiénes somos,
más allá de los ojos las pestañas
y de los granos en los brazos
somos uno,
no importa lo que digas
y no importa lo que digo
porque ahí fuera (disculpe,
maestro) somos uno.

Te has ido hace un momento
agobiada de sexo y exámenes,
te has ido y te dejaste cerveza
y caricias que consumo
y guardo pero yo me pregunto
¿te has ido?
Cómo irse si hay cerveza
y hay caricias
y hay poesía
y los tres te corresponden,
cómo irse si solo tú
eres capaz de hacer
que la cerveza
y las caricias
y la poesía
sean uno.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Que Pasen Cosas

Tiene que pasar algo.
Es como ese silencio abrumador
que precede a Hiroshima
o como el calor en el índice que advierte
cuando ya no queda nicotina,
algo,
los fuegos artificiales, la palmada
o el puñal en la espalda,
los ojos en llamas del sexo,
las manos que no quieren irse,
algo.
Lo más aterrador es la espera,
el pilotito rojo
del standby en los sueños,
el impasse
entre vida y vida de los revenants.
Sin embargo, claro, en todo hace falta
una acción que impulse al cambio,
a levantarse y decir hasta aquí
y salir de la cueva
y espantar a las sombras
y entonces Hiroshima y el pucho y los fuegos las palmadas
los puñales en los ojos las manos los colores los sueños y los revenants,
todo cobra vida y se dibuja
con firmeza en la pared para gritarte
que estar vivo
te obliga a demostrarlo.

Ella

Ella me ha mirado y me ha sonreído.
Fue algo fugaz y casi corriente,
por encima de la noche y de los relojes,
me ha mirado.
La plaza era la habitual
y la cerveza estaba fría, la conversación era tenue
y la hora eran todas las horas 
y ella me ha sonreído.
Quizá estemos a tiempo de salvarnos. 
Quizá nos hundamos 
ahora mismo. 
Pero ella me ha mirado y me ha sonreido, 
y por un segundo las guerras 
y las injusticias 
y el hambre 
no importan 
para mí.

viernes, 25 de octubre de 2013

Alegoría del fracaso.

He querido ser y no he sabido,
con el arte eterno bajo la calota,
divertido con los sueños por la borda
con el talento malgastado y una muela rota.
He sido siempre sin pensarlo
altivo incomprendido de mirada triste,
y los zapatos desgastados y la euforia
en el llanto y una vida que no existe.
He sido el ser de la derrota,
el fusil de la palabra de fogueo,
la crueldad del tiempo en una carta
que aún conservo y que ya casi nunca leo.
Nunca seré más que una promesa,
el problema irresoluble y sin teorema,
el brillo en tus ojos y la sonrisa
que te nace cuando escuchas mis poemas.

Madre

Naciste cuando el sol
no brillaba para todos,
sometidos al patrón,
aquellos barros, estos lodos.

Creciste en la dirección
que te marcaban las sonrisas,
sin pausa pero sin prisa
hacia tu revolución.

Hoy tú eres tu veleta,
afilando el arma secreta
de subyugar cada adiós.

Hoy brindamos por tus metas,
por mantener tu alma poeta,
por ti, madre, por tus cincuenta y dos.

La Efímera Resolución del Pensamiento

Hoy la vida no es como nos la soñaban.
Las estrellas brillan por su ausencia,
agazapadas a la espera de un soñador que iluminar.
¿Y los sueños?
Tabicados en habitaciones del pánico
donde nadie les oye aunque quieran gritar,
aislados entre sí para que, separados,
se vuelvan más mágicos y a la vez
más inalcanzables.

Los sueños son los Reyes Magos de los adultos.

La luna se resiste a perder su fulgor a pesar de,
que le jodan a las nubes que la oprimen,
tenemos tanto que aprender de ella.
Escucho el flamenco que surge
de la ventana del vecino y me entretengo
tirando colillas desde mi terraza
a la papelera de abajo, a ver si acierto a colarlas.
Vivo en un presente de ruido,
a veces me creo que llegará el socialismo,
luego detienen a Cañamero
y la sociedad calla,
así que se me pasa.
Me tumbo en la cama e intento dormir
y el puto flamenco
y apago la luz
e intento dormir.

Tabicado,

aislado,

como mis sueños.