lunes, 13 de abril de 2009

En la Panadería.

Hace tiempo que quería escribir sobre ti.
Lo recordé hoy
cuando te vi en la panadería, comprando
ésas caracolas de crema que tanto te gustan.
Quería hacerlo casi sin querer
para no maquillar medias verdades
ni omitir medias mentiras.
Inventarte en dos dimensiones.
Así, las dos oes de ojos
formarán los tuyos
y las lineas serán manos
y tocarán tu nariz
y tus labios
y tu axila
y tu alma.
Y derretiré la última letra,
la extenderé con su luz en tu entorno
para desdibujarte
y aprender a desconocerte.
Casi sin querer; ya ves,
hablar de ti es hablar de nada.

A lo mejor ya te comiste todas las caracolas.

lunes, 23 de marzo de 2009

Tristeza.

Siempre parece cansada.
Guarda
una colina en la pupila,
una amnesia por obligación
y lluvia
bajo la almohada.
Dicen que cree en el destino,
que su corazón se llama
tristeza,
que en la goma de los calcetines
esconde una sonrisa de repuesto.
Pisa la calle
despacio,
arrastrando las suelas,
las palabras,
los sueños.

Me contaron que un día, jugando a ser feliz,
le crecieron puñales en los dedos y se arrancó los ojos.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Autólisis.

Quiero creer que todo empezó
en el paritorio del hospital de Orcasitas
en 1988.
Mi orgullo aquiescente,
mi absurda búsqueda de la felicidad
de parque en parque
a esa hora en la que tu ya cerraste los ojos.
Todas las verdades que no pude mentir,
todos los jirones de piel que se me quedaron
entre las uñas.
Las penas que calmo con lágrimas de whisky,
las lunas
que no supe regalarte.
Mis caricias de hierro,
las avenidas que me amanecieron
pisando los charcos del delirio.

Quiero creer en el destino
para evitar pensar
que me estoy suicidando
paulatinamente.

La Despedida.

La despedida es una duda vestida de luto,
un hotel sin huéspedes,
un olor sin compañía.
La despedida es el burdel de tus días.
Es casi medianoche
y los solitarios
ocupan los bancos para esnifarse sus lágrimas.
Y los pájaros se confunden de esquizofrenia,
y las farolas abrazan al morbo.
La despedida,
ésa buena puta.

Tentaciones.

Otra vez ésa sensación en el estómago,
con el cerebro en guerra
y los oídos taponados.
Nunca supe ser bueno.
Hoy las cigüeñas
no cercan mi suerte
y llevo tu voz
como el Cinturón de Orión.
Hoy el aire me delata.
Hoy aprendí dos cosas;
primera, las putas tentaciones acabarán con el mundo;
segunda, la resaca se cura volviendo a beber.

sábado, 3 de enero de 2009

Las Memorias Muertas.

Hay un recuerdo
que se viste de luto cuando las sonrisas se apagan.
Un zaguán
que ya no cede a los sonidos del amor.
Cuatro voces de nostalgia.
Grados de soledad.
Cuando cae el telón, cuando los focos
ennegrecen, hay un recuerdo
que vitalizará las almas
hasta que las aceras acaben de poseer
esa mirada que pertenece ya
al infinito de lo eterno.

Vuelo sobre las memorias del futuro
que murieron cuando la palabra
cedió la victoria a la duda.

Versos de Conservatorio.

Caminamos descalzos entre aceras de limbo.

Hay horas en las que la memoria trae
enredados entre las manos
pedazos de lunas,
lunares en camas de hotel,
sonrisas de medianoche
frente a la gasolinera.
Quizá lo recuerdes, amigo,
la palabra desnuda,
la guitarra a lo lejos,
los tragos de cerveza.

Tengo al sol los años olvidados.
Tengo retinas de realidad
que evocan la ciudad de los suspiros,
la lágrima escondida del payaso. Guardados tengo,
para cuando los requieras,
un abrazo,
un “te quiero” y un “lo siento”.