Soy antirracista
pero a veces se me escapa
sin querer
y digo "moro".
Estoy a favor de los derechos LGTBIQ+
pero llamo
"maricones"
a mis amigos
sin ser ellos
nada de eso.
Soy antifascista
pero no sé decir que no
a la idea de un buen campo
de concentración.
Soy feminista
pero no puedo resistir
la tentación de agarrarte
bien fuerte del cuello
mientras follamos,
alimentando así
al sistema patriarcal.
Estas son solo algunas
de mis contradicciones,
ya podéis odiarme.
Estas
y una más,
la más gorda de todas:
sí,
soy comunista
y tengo
un iPhone.
jueves, 2 de junio de 2016
martes, 24 de mayo de 2016
Marea
Los hijos de Calíope
destierran a su madre,
seres ubicuos
con ánima de rémora
pretérita construyendo vórtices
hacia quintas
dimensiones donde
naufragar junto a Caronte negro y viscoso
de anodinia
que talla en la quilla
petroglifos
ecolálicos.
Ya está.
Puedo escribir así
y que cientos de poetas
me aplaudan en recitales
llenos de cultura
y se mueran un poquito de envidia
porque, joder, tengo una mente
privilegiada.
Podría ser tan pedante
como para que una editorial me publicara
y entonces un montón de señoritos
subrayasen las páginas
y utilizaran mis frases
para adornar su Facebook.
Podría,
pero quien me interesa no conoce
el bienestar
ni la estabilidad
ni el futuro,
así que seguiré
escribiendo para las amas de casa,
los mineros o las camareras
hasta el día en el que las amas de casa
y los mineros
y las camareras
acudan por cientos a mis recitales
y yo me vuelva pueblo
y abandone por completo la mansión de las palabras
y todos
bebamos
sabiendo
que ahora sí
la poesía
nos pertenece.
jueves, 19 de mayo de 2016
En Babia
Es difícil decirte a estas alturas algo que no sepas,
que tus ojos hablan, por ejemplo,
o que cabe una civilización
y mil esclavos
en tu vientre.
Es difícil que todavía
no te hayas enterado
de que existo porque existes,
de que no hay pócima
más mágica
ni más sagrada
que tu risa,
que tus lamentos despiertan monstruos
y mitologías desterradas.
De verdad, dudo que no sepas
que creas unidades de tiempo
desconocidas al hablar.
No me lo creo.
Ya ves, es difícil decirte a estas alturas
algunas cosas que no sepas
y sin embargo
vengo yo
y te las digo.
que tus ojos hablan, por ejemplo,
o que cabe una civilización
y mil esclavos
en tu vientre.
Es difícil que todavía
no te hayas enterado
de que existo porque existes,
de que no hay pócima
más mágica
ni más sagrada
que tu risa,
que tus lamentos despiertan monstruos
y mitologías desterradas.
De verdad, dudo que no sepas
que creas unidades de tiempo
desconocidas al hablar.
No me lo creo.
Ya ves, es difícil decirte a estas alturas
algunas cosas que no sepas
y sin embargo
vengo yo
y te las digo.
jueves, 14 de abril de 2016
Nuevo colchón
Ella duerme placidamente
y yo
como techo a su lado
sabiendo que esta es
nuestra última noche.
Lo sabe también el colchón,
ávido coleccionista de los atardeceres
de nuestros cuerpos,
lo sabe la mesita
en la que habitualmente reposo el bourbon
mientras te acurrucas
y me dices
"ya has bebido suficiente".
Lo sabe, seguro,
el universo
y hasta la vecina
que ya no aguantará
(¿?)
nuestros gemidos
y hasta tú
lo sabes
en sueños.
A partir de aquí
hay dos opciones:
o buscarse a otra persona
o buscarse otro colchón
(y a otra vecina)
y puestos a elegir
yo
te beso el coño
sin pensar en la superficie
mientras una nueva vecina
se queja
o
aplaude.
y yo
como techo a su lado
sabiendo que esta es
nuestra última noche.
Lo sabe también el colchón,
ávido coleccionista de los atardeceres
de nuestros cuerpos,
lo sabe la mesita
en la que habitualmente reposo el bourbon
mientras te acurrucas
y me dices
"ya has bebido suficiente".
Lo sabe, seguro,
el universo
y hasta la vecina
que ya no aguantará
(¿?)
nuestros gemidos
y hasta tú
lo sabes
en sueños.
A partir de aquí
hay dos opciones:
o buscarse a otra persona
o buscarse otro colchón
(y a otra vecina)
y puestos a elegir
yo
te beso el coño
sin pensar en la superficie
mientras una nueva vecina
se queja
o
aplaude.
viernes, 8 de abril de 2016
Cristales Rotos
Cuando se hace de día la ciudad crece,
los árboles las aceras y los raíles
crecen
y aparecen nuevas figuras geométricas
y los borrachos ya
nos quedamos sin refugio
y tenemos que vomitar
en los árboles,
en las aceras
o en los raíles
a la vista
de una ciudad
que no soportamos.
Es importante
cuando luce el sol
saber que las mentiras
y las manchas
vuelven a ser visibles
y que las personas normales
critican
con frecuencia
ambas entidades
aunque sobre todo
las manchas,
las manchas son un cáncer.
Surgen los árboles las aceras los raíles
la soledad y el dolor
y la arrogancia y la tristeza y los maletines
y la ciudad crece
y a mí
eso
me repugna
profundamente.
los árboles las aceras y los raíles
crecen
y aparecen nuevas figuras geométricas
y los borrachos ya
nos quedamos sin refugio
y tenemos que vomitar
en los árboles,
en las aceras
o en los raíles
a la vista
de una ciudad
que no soportamos.
Es importante
cuando luce el sol
saber que las mentiras
y las manchas
vuelven a ser visibles
y que las personas normales
critican
con frecuencia
ambas entidades
aunque sobre todo
las manchas,
las manchas son un cáncer.
Surgen los árboles las aceras los raíles
la soledad y el dolor
y la arrogancia y la tristeza y los maletines
y la ciudad crece
y a mí
eso
me repugna
profundamente.
viernes, 11 de marzo de 2016
Madame.
Los poetas de hoy en día,
bueno,
esos que os autoproclamáis
poetas
me dais asco.
Asco, sí.
En alguna entrevista
me han preguntado:
"¿cuáles son tus referentes?"
y todos
están
muertos
y no
es
casualidad.
Bebéis café en vasos anchos
y siropes
y cerveza sin alcohol.
Asco.
Sabéis leer
al menos,
y por eso no os desprecio,
pero no hay alma
en lo dicho
ni arte
en lo hecho.
Qué van a saber de plafones
los okupas.
Nada.
Eso es,
nada.
Vestís muy bien
y eso también
es de alabar.
Lleváis los flequillos perfectos,
los pantalones con raya
y los polos planchados
y yo
cinco minutos antes
de entrar al recital
he vomitado
de resaca
en el parque de al lado
y todavía tengo manchas
de barro
en mis vaqueros.
A lo mejor
yo
también
doy asco
y ya tengo
algo en común
con vuestra poesía.
bueno,
esos que os autoproclamáis
poetas
me dais asco.
Asco, sí.
En alguna entrevista
me han preguntado:
"¿cuáles son tus referentes?"
y todos
están
muertos
y no
es
casualidad.
Bebéis café en vasos anchos
y siropes
y cerveza sin alcohol.
Asco.
Sabéis leer
al menos,
y por eso no os desprecio,
pero no hay alma
en lo dicho
ni arte
en lo hecho.
Qué van a saber de plafones
los okupas.
Nada.
Eso es,
nada.
Vestís muy bien
y eso también
es de alabar.
Lleváis los flequillos perfectos,
los pantalones con raya
y los polos planchados
y yo
cinco minutos antes
de entrar al recital
he vomitado
de resaca
en el parque de al lado
y todavía tengo manchas
de barro
en mis vaqueros.
A lo mejor
yo
también
doy asco
y ya tengo
algo en común
con vuestra poesía.
martes, 2 de febrero de 2016
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