La melancolía es una amapola encerrada entre cuatro paredes
y, aunque sabe cuidarse sola,
las personas a veces le hablan
de fantasmas
y la riegan en todas las barras con copas de soledad.
No dudo
que haya más aceras que las que pisan
tus suelas desgastadas,
más esquinas
que las que doblan tus caderas,
más rincones que los que llevan tu nombre.
Tampoco dudo
que no hay saber más amargo
que saber que te he perdido. Por lo pronto,
henchido de soledad,
apuro mi última copa
y en el parquecito que hay frente al bar
les hablo a las amapolas de tus sonrisas
y de cuando me acariciabas el pecho
hasta quedarme dormido.
martes, 23 de diciembre de 2008
sábado, 20 de diciembre de 2008
Recuerdo.
Hay una hora en la que la ciudad
pierde su elegancia, y las paredes
se relamen la bilis de los atardeceres.
En ese momento las esquinas enmudecen
y el plenilunio ilumina por fin
ese rincón que recompone las cenizas del recuerdo.
Es entonces cuando dos ojos,
cuatro con suerte,
dilucidan que los esenciales no son los "porque",
sino los "aunque".
pierde su elegancia, y las paredes
se relamen la bilis de los atardeceres.
En ese momento las esquinas enmudecen
y el plenilunio ilumina por fin
ese rincón que recompone las cenizas del recuerdo.
Es entonces cuando dos ojos,
cuatro con suerte,
dilucidan que los esenciales no son los "porque",
sino los "aunque".
sábado, 6 de diciembre de 2008
Deja-Vu.
Ven a verme cuando las caricias
formen posos en tu copa de Cutty,
cuando se haya extinguido el ruido de las sirenas
y la calle Atocha se ilumine color verde-taxi,
cuando recobre el sentido cada uno de mis versos.
Cuando duerman las aceras y se te insinue el calendario.
Cuando pienses en mi y sonrias, entonces
ven a verme.
formen posos en tu copa de Cutty,
cuando se haya extinguido el ruido de las sirenas
y la calle Atocha se ilumine color verde-taxi,
cuando recobre el sentido cada uno de mis versos.
Cuando duerman las aceras y se te insinue el calendario.
Cuando pienses en mi y sonrias, entonces
ven a verme.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Almas Muertas.
Madrid, Madrid, Madrid.
Hay un hombre a mi lado, creo que está muerto.
No se preocupe, siéntese,
bajo en la próxima.
Así debe oler la tristeza.
Vagón de últimos casquillos,
de ilusiones desgastadas, de soledad
en las mejillas.
Hay un hombre en el andén,
creo que está muerto.
Hay un hombre a mi lado, creo que está muerto.
No se preocupe, siéntese,
bajo en la próxima.
Así debe oler la tristeza.
Vagón de últimos casquillos,
de ilusiones desgastadas, de soledad
en las mejillas.
Hay un hombre en el andén,
creo que está muerto.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Pompeya.
Y por todo y
por nada.
Y la necesidad
de una mano en mi lengua, de un abrazo en mi nuca,
de un "todo saldrá bien".Y saber
y no poder evitar
estar creando mi propia Pompeya,
y acariciarte de cenizas,
y autólisis, y besarte con labios
de soledad.
Y la urgencia de cambiarlo todo,
de mover de sitio los bares,
las sonrisas forzadas
y los vagabundos de las plazas y
estar al fin contigo.
Y llorar
después de trazar cada una de éstas líneas
y no saber
por qué aún no he salido a buscar
otro whisky.
por nada.
Y la necesidad
de una mano en mi lengua, de un abrazo en mi nuca,
de un "todo saldrá bien".Y saber
y no poder evitar
estar creando mi propia Pompeya,
y acariciarte de cenizas,
y autólisis, y besarte con labios
de soledad.
Y la urgencia de cambiarlo todo,
de mover de sitio los bares,
las sonrisas forzadas
y los vagabundos de las plazas y
estar al fin contigo.
Y llorar
después de trazar cada una de éstas líneas
y no saber
por qué aún no he salido a buscar
otro whisky.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Chica 90´s.
Sé que inhalas autocompasión
cuando recitas de memoria letanías de lo incierto.
Fumas
tres cigarros por cada te quiero
que echas en falta. Lloras,
siempre a escondidas,
cuando te das cuenta de que nunca acabarán
los fuegos artificiales.
Botas altas,
minifalda a cuadros,
vodka con ibuprofeno.
Muñeca,
sigue sonriendo lágrimas, porque no existe
maquillaje para el corazón.
cuando recitas de memoria letanías de lo incierto.
Fumas
tres cigarros por cada te quiero
que echas en falta. Lloras,
siempre a escondidas,
cuando te das cuenta de que nunca acabarán
los fuegos artificiales.
Botas altas,
minifalda a cuadros,
vodka con ibuprofeno.
Muñeca,
sigue sonriendo lágrimas, porque no existe
maquillaje para el corazón.
jueves, 4 de septiembre de 2008
365 Días de Verano
El invierno nos llega
para borrar estancias de quietud,
como borra la llegada del tren
las pisadas de lo ajeno,
la sonrisa del niño,
como ahoga los te quieros.
Volverá el insomnio, la rutina del despertador a las seis
y el atasco en la M-30.
Volverá a quedarse en mi armario
el bañador
y aquel cubo con el que jugábamos
a hacer castillos de ilusiones
donde siempre faltaba
una princesa a la que rescatar.
Volverá a pasar por Atocha el tren
de los besos sin dueño,
que empiezan y acaban cada día en bocas distintas,
aunque todas llenas
de mentiras y de palabras desgastadas.
Nada de esto importa
mientras el jardín de tus ojos
siga regalándome en cada suspiro
pétalos de la flor de los veranos infinitos.
para borrar estancias de quietud,
como borra la llegada del tren
las pisadas de lo ajeno,
la sonrisa del niño,
como ahoga los te quieros.
Volverá el insomnio, la rutina del despertador a las seis
y el atasco en la M-30.
Volverá a quedarse en mi armario
el bañador
y aquel cubo con el que jugábamos
a hacer castillos de ilusiones
donde siempre faltaba
una princesa a la que rescatar.
Volverá a pasar por Atocha el tren
de los besos sin dueño,
que empiezan y acaban cada día en bocas distintas,
aunque todas llenas
de mentiras y de palabras desgastadas.
Nada de esto importa
mientras el jardín de tus ojos
siga regalándome en cada suspiro
pétalos de la flor de los veranos infinitos.
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