martes, 12 de septiembre de 2017

Pasión

Si miraras menos al espejo
cuando estás hablando
con alguien delante...

Yo beberé por los dos.

Andrés Suárez.

Ofreces sal
al sediento,
micras de harina
al heroinómano,
Sandy al alcohólico.

No funciona así.

Yo te pretendía entera,
de nada me sirve un puzle
al que le faltan piezas.
Yo te pretendía viva,
segura y feliz
caminando mis días,
te quería desnuda de traumas,
colmada de bienes
te quería.

No puedo aceptarte incompleta.

Soy consciente
de que te marchaste
porque ya era inhabitable
el infierno que fabriqué:
los actores eran demasiado malos,
el paisaje pobre,
la resaca inmensa,
la tristeza tanta.
Hoy vivo
mi particular Pasión
aceptando incluso
más latigazos
de los que me corresponden.
Te prometo
(si es que aún hoy
estoy en condiciones de hacerlo)
que cargaré hasta el monte
con tu cruz
y con la mía.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Al Borde del Precipicio

Por fin se puso en rojo
el semáforo de tus días,
harto ya del ámbar;
había que saltar.

Nuestra historia fue un taxi
recogiendo al borracho de madrugada,
volviendo a encender la luz verde
a llegar a destino.
Solo queda
pagar la carrera,
dar amablemente las gracias
y una despedida fría,
unos días de aclimatarse a la ciudad,
unas semanas de descanso en cama
(poco importa cuál),
volver a vestir ropa de domingo.

Había que saltar.

Resulta que hay vida después de la vida
y que los jazmines brotan alegres
aunque ya no los huelas
y que aún tocará fregar
los platos que no rompiste
y que mi cama será mi cama
y que mi barrio será mi barrio
y habrá amigos y paisajes
y bares abiertos y tatuajes
nuevos a los que acariciar.

Tocaba conocer el precipicio,
tocaba actualizar los sueños
y que por fin fueras feliz
sin el ancla de mis manos
a un mundo de sombras
que bloqueaban tus alas
y nuestra sonrisa.

Había que saltar, lo sabes.
Iré yo delante
para estrellarme primero
y servirle así de cama
a tu caída.
Al fin y al cabo,
después de hacerte vivir mi infierno
es lo mínimo
que te debo.

jueves, 31 de agosto de 2017

Re-vivir

Serás feliz, al fin
ya no estoy cerca.
Verás llegar al fin
amaneceres azules
en asientos de otros coches
y te harán sentir todo lo especial
que yo no supe.
¿Recuerdas aquel mar?
Las olas rompían bravas
y nos besábamos pensando
que el mundo acababa allí
¿Lo recuerdas, amor?
Entonces olvídalo,
apaga el incendio y crea
nuevas realidades,
te ha llegado el tiempo de llenar tus días
de primeras audiciones.
Serás feliz, estoy seguro,
ya no estaré cerca.

Viviré con la esperanza
de la vida séptima del gato
y con la promesa
de no beber antes del mediodía,
apostando divertido
por ver
cuál de las dos
se extingue antes.

viernes, 21 de julio de 2017

Stalingrado

No recuerdo quién dio el primer paso,
hace tanto y estábamos tan borrachos,
pero sí recuerdo tu olor en mis manos,
tus ojos y tu sonrisa,
tu pelo a medio despeinar
y el silencio.
¿Tú lo recuerdas?
Teníamos un sitio al que llamar hogar
y preguntas
y paredes que se apartaban para vernos.
Aún es pronto para decidir
el grado de éxito de la avanzada
pero se deja entrever
que la contienda
va mereciendo la pena.

Llueve metralla,
esquivamos cadáveres en las trincheras
mientras preparamos
café y anfetaminas
para soñar despiertos
y al otro lado del frente
el futuro aguarda el desenlace,
sabedor de que la batalla
ya es nuestra,
y eso
eso
eso
solamente eso
nos hará inmortales
porque la Historia
la escriben
los vencedores.

viernes, 17 de febrero de 2017

Rasa y al Pie.

No soy capaz de terminar un poema
cuando he estado leyendo
porque todo
me parece
mierda.

Te ganarás el pan con el sudor de tu frente,
debe ser que no aprieto el boli
con la suficiente fuerza.
Tengo cajas de medicamentos
y una mujer que me quiere
y nevera
y lamparitas rosas.
Hasta que aparezca el sudor
y por ende el pan
me iré conformando con eso
y con no ser
Defreds.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Lejanías

Quiero creer
que no todas las personas
que cogen un tren
a las siete de la mañana
van borrachas.
Quiero creerlo, pero me cuesta.

Oigo risas, llantos y gemidos,
vómitos de sábado
aún sin resaca,
huele a ron
y a vidas rotas.
Frente a mí
hay una señora mayor
rodeada de tres muchachas
que chillan
y la mujer
se siente fuera
del mundo que representan las muchachas,
lo refleja su cara:
arquea las cejas
y esquiva el contacto visual
y las muchachas se divierten
pero la mujer no
y yo no
y arqueo las cejas
y esquivo mirarlas
pero aún así
no me siento fuera
porque a las muchachas
y a mí
nos unen algunas cosas:
la edad, por ejemplo,
o el poco apego por la vida,
nos unen
el vicio y la noche,
puede incluso
que yo sea
otra de ellas
y que haya desdoblado mi personalidad
y que una parte de mí
esté escribiendo esto
justo al lado de la señora
y la otra parte de mí
sea ese señor con barba
y chaqueta de cuero
que ahora me mira
como si quisiera
matarme.

Barrio

Estas calles son mías
como míos son sus otoños
y sus hojas,
me pertenecen.
Conozco bien el modus operandi
de las zonas deprimidas,
sé qué navaja
utilizar en cada caso,
conozco su muerte
y la venganza.
Cuando era pequeño
(indeterminadamente pequeño)
robábamos por la droga
y el camello
robaba a su vez
para aumentar su stock
y a veces
se cometían errores
y nos robábamos
entre nosotros,
cosas de niños.
Conozco bien esa tienda
y algunos labios
y algunas manos
y alguna lágrima,
lo salvaje de la risa
cuando creces
constantemente alerta.

Estas son mis calles, quede claro.
Agradezco las visitas
pero ahora,
por favor,
dejad de estropear mi césped y mis edificios,
todas
a tomar por culo
de mi casa.