Nos mienten.
Desde sus despachos nos mienten,
y banderas de la nación
y fotografía del Rey y sillones de cuero
y nos mienten.
Crisis, nos dicen, pero no de dónde
ni hacia dónde,
por encima de la sanidad y la educación
nos mienten.
A mi no me miren, ya ven
que solo entiendo de poesía,
acaso sé las palabras justas
para que me ames sin palabras.
No sé mucho de leyes
ni de números, pero sé
que a los que mueren de SIDA
no les ayudaréis rescatando a los bancos,
y también sé que nos mienten,
se pasean con sus caballos de plata
por entre el populacho,
esgrimiendo sus caras de consternación
por los hechos acaecidos, hay que acatar
y arrimar el hombro los de abajo,
los hombros de los de arriba
están hechos de puñales.
Difícil es pedir el cambio,
pues nos lo quitaron todo tan de a poco
que todo quedó bien diluido,
bien confuso, bien a su gusto.
Así, solo me gustaría pedirles
que si van a seguir mintiéndonos
inventen una droga
barata
y que no mate.
lunes, 9 de enero de 2012
lunes, 28 de noviembre de 2011
Bajo la Manta
Cuando me hablas de tus pesadillas
te arropo, te mimo, te acojo.
Yo te ofrezco cigarro y cosquillas,
tú me ofreces la vida en tus ojos.
Hablas de que fantasmas navideños
vienen de otro diciembre a abrir tus cicatrices,
sabiendo que los fantasmas que dices
son los que a mi también me quitan el sueño.
Después te acurrucas en mis brazos,
respiras hondo por la boca y me confías
el poder de la caricia en tu regazo.
Te beso y te susurro al oído: "Vida mía,
tu te enamoraste en el primer abrazo,
yo me enamoré de ti mientras dormías."
lunes, 21 de noviembre de 2011
A tus 26
Brindo por la suerte y por la vida,
brindo por saber curar tus daños,
brindo con alcohol de las heridas
que no supieron cerrarte los años.
Brindo por la alegría de soportal
y esquina, todavía inacabada.
Brindo por que el polvo de las hadas
nos devuelva, now or never, a Montreal.
Por los vicios, los excesos y los bares,
la sonrisa de tu chica y de la mía,
por vernos mutuamente en los altares.
Brindo por tu voz y mi poesía,
por los sueños que no cumpliste todavía
y por el tiempo, a pesar de los pesares.
brindo por saber curar tus daños,
brindo con alcohol de las heridas
que no supieron cerrarte los años.
Brindo por la alegría de soportal
y esquina, todavía inacabada.
Brindo por que el polvo de las hadas
nos devuelva, now or never, a Montreal.
Por los vicios, los excesos y los bares,
la sonrisa de tu chica y de la mía,
por vernos mutuamente en los altares.
Brindo por tu voz y mi poesía,
por los sueños que no cumpliste todavía
y por el tiempo, a pesar de los pesares.
martes, 20 de septiembre de 2011
Folie à Deux
Hay una hora en nuestra madrugada
en la que los relojes
equivocan sus manecillas y nos muestran
así, tal y como somos,
desnudos en el alma y con conciencia
de nubes.
Nos descubre
una tristeza insólita,
una lluvia de emociones que no paran
los paraguas ni los tejados,
y nos miramos frente a frente,
atravesándonos los ojos, con miedo
a decir una sola palabra,
ojos pupilas retinas
iris cristalinos atravesando el espacio,
equivocando los relojes,
parando acaso el tiempo
en cada breve pestañeo.
Y al final la regresión,
la breve caricia en el pelo,
el tibio beso, la lengua juguetona,
la psicosomatización
de todas y cada una
de ésas emociones que nos arrojan
ora al orgasmo,
ora al llanto.
en la que los relojes
equivocan sus manecillas y nos muestran
así, tal y como somos,
desnudos en el alma y con conciencia
de nubes.
Nos descubre
una tristeza insólita,
una lluvia de emociones que no paran
los paraguas ni los tejados,
y nos miramos frente a frente,
atravesándonos los ojos, con miedo
a decir una sola palabra,
ojos pupilas retinas
iris cristalinos atravesando el espacio,
equivocando los relojes,
parando acaso el tiempo
en cada breve pestañeo.
Y al final la regresión,
la breve caricia en el pelo,
el tibio beso, la lengua juguetona,
la psicosomatización
de todas y cada una
de ésas emociones que nos arrojan
ora al orgasmo,
ora al llanto.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Pan y Circo.
Existen millones de versos
escondidos tras tus labios,
fieles monemas, fantasmas quizá
de tiempos de hambre que solo a veces,
cuando el tiempo se para y corre la cerveza
se muestran claros y puros
como el vodka casero.
Psicofonías que hablan de guerra
y de visitas furtivas a la prisión
llevando algo que comer y mucho que contar
al marido que te esperaba
tras las rejas.
Mi abuela habla sin tapujos,
de ésa manera que solo pueden hacerlo
las gentes de pueblo,
habla de dolor y soledad,
de una infancia robada
y de un rencor que no matan los años.
De tejer de madrugada
para llevar pan a la mesa,
de darles todo a sus hijas,
escondiendo acaso la tristeza,
vendiendo futuro, sembrando esperanza,
todo aquello que, en fin,
a ella le quitaron.
Son otros los tiempos
y la verdad de los relojes,
otras son las voces que se elevan
y otras las maneras de acallarlas,
más efectivas si cabe que las balas,
pan y circo, ya se sabe.
Sin embargo,
cuando el tiempo se para y corre la cerveza
y las psicofonías afloran
por entre los labios de mi abuela
me levanto y, como un soldado herido,
recojo mi fusil y vuelvo a la batalla
a fin de demostrar que la libertad
no es el extremo de nada.
fieles monemas, fantasmas quizá
de tiempos de hambre que solo a veces,
cuando el tiempo se para y corre la cerveza
se muestran claros y puros
como el vodka casero.
Psicofonías que hablan de guerra
y de visitas furtivas a la prisión
llevando algo que comer y mucho que contar
al marido que te esperaba
tras las rejas.
Mi abuela habla sin tapujos,
de ésa manera que solo pueden hacerlo
las gentes de pueblo,
habla de dolor y soledad,
de una infancia robada
y de un rencor que no matan los años.
De tejer de madrugada
para llevar pan a la mesa,
de darles todo a sus hijas,
escondiendo acaso la tristeza,
vendiendo futuro, sembrando esperanza,
todo aquello que, en fin,
a ella le quitaron.
Son otros los tiempos
y la verdad de los relojes,
otras son las voces que se elevan
y otras las maneras de acallarlas,
más efectivas si cabe que las balas,
pan y circo, ya se sabe.
Sin embargo,
cuando el tiempo se para y corre la cerveza
y las psicofonías afloran
por entre los labios de mi abuela
me levanto y, como un soldado herido,
recojo mi fusil y vuelvo a la batalla
a fin de demostrar que la libertad
no es el extremo de nada.
viernes, 12 de agosto de 2011
Las Sirenas
Las sirenas sueñan,
siempre los domingos de resaca,
con necios pescadores
que las amen así, sus conchas,
sus colas.
Buscan también
un director de cine mediocre
y un productor ejecutivo
a fin de mostrar al mundo
que viven, respiran, aman
y son amadas.
Y así pasan los domingos.
El resto de la semana
se encierran en sus atlántidas,
barren el suelo,
beben vino barato.
Sirenas danzan fuman nadan vuelan sueñan
(sobre todo sueñan)
escapan persiguen huyen
cantan dos veces por semana
en esperanto, por si las moscas.
Y los domingos fruncen el ceño
al salir a la superficie,
entrelazan sus resacas con la del mar,
suspiran melancólicas, sueñan.
Sueñan con la tierra firme,
contrato de trabajo temporal,
hipotecas y un marido alcohólico
al que llevar cerveza al sillón.
Y con dos piernas, claro está.
Sirenas que sueñan con vivir como ciudadanos;
ciudadanos que sueñan con tener algo
por lo que merezca la pena soñar.
siempre los domingos de resaca,
con necios pescadores
que las amen así, sus conchas,
sus colas.
Buscan también
un director de cine mediocre
y un productor ejecutivo
a fin de mostrar al mundo
que viven, respiran, aman
y son amadas.
Y así pasan los domingos.
El resto de la semana
se encierran en sus atlántidas,
barren el suelo,
beben vino barato.
Sirenas danzan fuman nadan vuelan sueñan
(sobre todo sueñan)
escapan persiguen huyen
cantan dos veces por semana
en esperanto, por si las moscas.
Y los domingos fruncen el ceño
al salir a la superficie,
entrelazan sus resacas con la del mar,
suspiran melancólicas, sueñan.
Sueñan con la tierra firme,
contrato de trabajo temporal,
hipotecas y un marido alcohólico
al que llevar cerveza al sillón.
Y con dos piernas, claro está.
Sirenas que sueñan con vivir como ciudadanos;
ciudadanos que sueñan con tener algo
por lo que merezca la pena soñar.
jueves, 14 de julio de 2011
Rayuela
(A Julio Cortázar, a mi Maga)
Te busqué por todo París, mi hada.
Por las calles más angostas de Montmatre
y también por los grandes bulevares
que rodean al Arco del Triunfo.
Dentro de cada café
y detrás de cada espejo,
esperando encontrar al menos
un resquicio de tu perfecto desorden.
Silbé tu nombre en las plazas
y lo escribí en braille
en los muros del extrarradio.
Pregunté a los clochards
y a los escultores de humo,
pero no hallé
ni tan siquiera tu sombra.
Volví a mi tierra e ingresé voluntario
en la cárcel de mi mente,
donde mi neurosis
hacía las veces de alguacil.
Quién iba a decirnos, Maga,
bendita mentirosa, inocente niña mía,
que iba a encontrarte a mi fuga
viviendo sin querer,
fluyendo como me enseñaste a hacerlo
en esa calle tan de nadie
que empieza donde acaba el polígono
industrial de Fuenlabrada.
Quién iba a decirme que tu ciudad,
ésa de la que hablabas tanto
y que todos acabamos por sentir
como nuestra
no iba a ser sino
una prolongación
de la mía.
Te busqué por todo París, mi hada.
Por las calles más angostas de Montmatre
y también por los grandes bulevares
que rodean al Arco del Triunfo.
Dentro de cada café
y detrás de cada espejo,
esperando encontrar al menos
un resquicio de tu perfecto desorden.
Silbé tu nombre en las plazas
y lo escribí en braille
en los muros del extrarradio.
Pregunté a los clochards
y a los escultores de humo,
pero no hallé
ni tan siquiera tu sombra.
Volví a mi tierra e ingresé voluntario
en la cárcel de mi mente,
donde mi neurosis
hacía las veces de alguacil.
Quién iba a decirnos, Maga,
bendita mentirosa, inocente niña mía,
que iba a encontrarte a mi fuga
viviendo sin querer,
fluyendo como me enseñaste a hacerlo
en esa calle tan de nadie
que empieza donde acaba el polígono
industrial de Fuenlabrada.
Quién iba a decirme que tu ciudad,
ésa de la que hablabas tanto
y que todos acabamos por sentir
como nuestra
no iba a ser sino
una prolongación
de la mía.
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